17,280 horas
Nombres sin cuerpos ni miradas,
paredes ciegas
pintadas con silencios,
galerías de pasiones enmarcadas e imágenes
despegadas de la memoria.
Mis emociones esculpidas en los huesos,
diecisiete mil doscientas ochenta horas
de muertes sepultadas en mí misma
para no ser solo piel
a flor de un papel en blanco.
lh
Ana Istarú
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Oigo y desoigo, a veces tiemblo porque mis dedos ya no escriben y lo peor que pasa es que olvido que ellos nombran cuánto vives...Sin embargo leo sin ser tan Leo, para admirarte en mundos.
Mi aprecio, Poeta.
El loco en pijamas
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Sigue a la voz el silencio
y, entonces, el tiempo
es quien se hace escuchar.
Gracias por volver.
L.
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