Antes y después
Primero, no se tiene idea de nada.
Después, se sabe de nacimientos,
de cumpleaños, de nupcias y aniversarios.
Pero llegan las desgracias y son frecuentes
las lecturas de esquelas
y obituarios, las visitas a hospitales
y funerarias y el nombrar,
con pretendida certeza, lo que otras y otros
han ido perdiendo: desde las tetas o los riñones
hasta la movilidad y el juicio.
Abundan los recuentos de palabras
antes desusadas: cateterismos, biopsias,
marcapasos, prótesis y apoplejías.
Y se presume, discretamente, de estar más vivo,
y con más suerte,
contando fallecidos y casi muertos.
lh
Ana Istarú __________________________________




Querida amiga:
Qué realidad tan cruda y tan cierta, y qué bien la has expuesto, no hay verso que no obligue a relectura para cerrar los párpados y asumirlo en su grandeza.
No quisiera escribir sobre estos temas pero tampoco puedo evitarlo, será que mi horizonte se acerca.
Un beso en tus mejillas, poeta. Ya sabes cuanto te estimo.
Carlos
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Carlos, me alegra mucho que hayas llegado a mi blog.
Es cierto lo que dices, pero sucede; puede sucedernos.
Yo también te estimo.
Un beso.
Lillian
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