(Ella)
No atiende al desparpajo de mis letras
y tolera mi desidia y mis reproches.
Debería despreciarme por irresoluta,
pero sigue aquí
aunque no tenga nada que decirle.
...
Traspasa mi puerta con sus gritos,
esparce insomnios sobre mis sábanas
y lanza piedras en mi sopa.
¡Jodida poesía! ¡No entiende
que no sé qué hacer con ella!
...
Justo ahora está conmigo;
tiene apuntalados sus dioses
y demonios en mi nuca
disputándose estas líneas.
lh
Ana Istarú __________________________________




Comments