Respuestas

No es enteramente cierto que haya advenido a la creación literaria

cuando “tenía”que hacerlo; después de vivir y aprender lo necesario

para hacerlo aceptablemente.  La verdad es que me sujeté al escribir

y a la publicación de textos cuando ejercitarme en otros actos
y aprehender determinadas sensaciones comenzó a hacérseme difícil.

Cuando me sea totalmente imposible, mi escritura estará impregnada

con una oportuna e irremediable ironía.

 

 

Lo subyacente en la escritura poética

es una declaración de necesidad.

Se escribe… por uno mismo.

 

 

La poesía parte de una positiva estimación del yo.

No supone, por el contrario, una debilidad del ser

ni disminuye, en modo alguno, el valor de lo creado.

Con una exagerada sobreestimación del yo, hay
quien nada crea o, solo en ella,
reside su capacidad
creativa.

 

  

“El poeta es un fingidor.”  (Pessoa)

“En cada poeta hay un dios.”  (Huidobro)

Contrastada e incomprensiblemente,

muchos críticos no fingen ser dioses;

están seguros de serlo.         

 

 

Hacer crítica literaria es, muchas veces, una autorizada
y envanecida forma de plagiar.

Culmina en la negación del talento ajeno o en su exaltación
que se debe siempre
a la multiplicidad de talentos de quien critica.

 

 

Por escribir poesía, son muy pocos los que apenas cobran.

Y entre ellos, menos aún, quienes ganan mucho.

La mayoría paga demasiado por escribir.

 

 

En  el mundo-mercado literario, la poesía es un pato feo

que casi nunca se convierte en cisne.

 

 

Las editoriales son estructuras compuestas por yuxtaposición

o por subordinación.  El objeto directo está, únicamente, en la
proposición yuxtapuesta o en la subordinada.

El sujeto siempre está omitido.

 

 

No hay que rendirse.  

Después de ganar tan solo un Premio Alfaguara de Novela

o un Loewe de Poesía, el escritor es asediado (y perfumado,

en caso de lo segundo) por reconocidísimas firmas editoras

del macrocosmos.

 

 

Las nuevas tecnologías de la información suponen, para escritoras
y escritores, una mayor oportunidad
de ser plagiados y de ser igualmente
desconocidos
en el ámbito global.

 

 

El concepto de democracia aplicado al quehacer literario

garantiza, a literatas y literatos, el derecho a una apreciación

justa de su obra por parte de ellos mismos.

 

 

No me convoca esta existencia a otra cosa que no sea a la vida franca.  

Así, mi razón siempre; francos sus aciertos y franco el corto vuelo de
sus yerros.

Franca mi sed de afectos porque nací con el pecho abierto y más
de un corazón. 
Francos, sus llantos, por la mezquindad que se dobla
como un garfio y los alcanza. 

Francas todas mis palabras, escritas o al aire...

 

...  

 

No es malo pasar mucho tiempo en cama; sí lo es estar en ella sin querer

o queriendo, pero sola.

También, estar en ella mal querida, por lo que duele e insiste en latir...

Y que el corazón disienta y se exalte; que las vísceras se subleven y decidan
más que una. 
Y esto, cuando ya no es poco lo que no se decide ni se puede
bien. 
Entonces, se respira de pie únicamente mientras se recuerda a las palomas
hacer el amor 
sobre alambrados eléctricos y a otras que se aman al vuelo;

y a los coquíes que se juntan, largamente, sobre una hoja.

 


lh

 

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